Más de una vez nos hemos topado con historias de usos indebidos de fotografías, puede que hasta las hayamos padecido nosotros mismos. Nos preguntamos qué hacer y a quién recurrir para desfacer el entuerto. Intentamos contactar con los malhechores y no obtenemos respuesta. Nos entra la impotencia y la congoja.
Hace unos días Carlos Fernández San Millán publicó en su blog una denuncia al diario El Mundo por haber publicado una foto suya sin la atribución debida. La fotografía estaba alojada en Flickr con una licencia Creative Commons que implica nombrar a su autor y compartirla con las mismas cláusulas en el caso de que fuera transformada. El Mundo publicó la fotografía en un reportaje haciéndola suya y eliminó el marco y el nombre del autor de la captura original en Flickr. Cosa mala.





