El último rollo de Kodachrome, por Steve Mccurry

Jon Díez Supat Protagonistas 1 Comment

Cuando Kodak anunció en 2009 el fin de producción de Kodachrome, Steve McCurry tuvo claro su deseo: utilizar el último rollo que se produjera de la película para diapositivas más veterana, un icono para muchos fotógrafos que él mismo había usado durante décadas. Su obra más famosa, el retrato de Sharbat Gula o “La niña afgana”, se realizó con película Kodachrome en 1984 y, aunque McCurry llevaba trabajando mucho tiempo en digital, pensó que el producto más laureado de Kodak debería de recibir un homenaje a la altura de su legado.

Fotografía tomada con el último rollo de Kodachrome

Kodak no tuvo problemas en acceder a la petición de McCurry y, un año más tarde, el afamado fotógrafo de National Geographic entregaba el último rollo de Kodachrome en un local de revelado de Kansas. Este carrete contenía 36 fotografías realizadas en Nueva York, India, Londres y Estambul, la mayoría retratos de rostros cargados de historia, aderezados con una buena dosis de fotografía callejera y el color inconfundible de la magia analógica. El resultado casi íntegro se puede disfrutar en la galería que Steve McCurry ha publicado recientemente en su página personal.

Por otra parte, el equipo de National Geographic quiso también aprovechar esta oportunidad excepcional y siguió a McCurry a través de su penúltimo viaje analógico. El resultado es el siguiente documental, en el cual el fotógrafo americano habla de su forma de entender la fotografía y acerca de su visión sobre el mundo.

En el vídeo, Steve McCurry reconoce que no será el último carrete de Kodachrome que utilice ya que tiene “unos cuantos rollos guardados en el frigorífico” ,y casi al final, bromea diciendo  que planea dejar de tirar en digital y volver a fotografiar en Kodachrome. No nos lo creemos mucho: tanto él como muchos nostálgicos de esta película lo tendrán cada vez más difícil a medida que los últimos rollos, subastados a precios cada vez más irrisorios en ebay, vayan desapareciendo. Por suerte, los amantes de la película de diapositivas todavía tienen alternativas viables resistiendo en el mercado y pueden gritar, aunque algunos sin mucho convencimiento: “Kodachrome ha muerto, larga vida a Velvia“.