Los peligros del invierno: condensación del agua en la lente y en la cámara.

Jon Díez Supat Lecciones de fotografía 3 Comments

Con las oleadas de frío siberiano que sufrimos en Europa, cualquier precaución es poca para proteger nuestro equipo fotográfico de las inclemencias del tiempo. Uno de los peligros más comunes es la condensación del agua en el cristal de los objetivos debido a una subida muy brusca de la temperatura y un exceso de humedad en el ambiente.

Mal asunto: condensación de agua en el interior de la lente

No hay peligro si el empañamiento sucede fuera del objetivo, el problema surge cuando ocurre en el interior de la lente. La limpieza se hará imposible, sacaremos fotografías menos nítidas y existe la posibilidad de que empecen a proliferar los temidos hongos. Hay también una posibilidad que la propia cámara sea afectada, sobre todo si es de gama baja y su cuerpo no está sellado.  La condensación puede afectar a los circuitos electrónicos y causar un gran estropicio.

 

Para evitar estos potenciales desastres, hemos de tener mucho cuidado a la hora de proporcionar una suave transición de temperatura a nuestro equipo. La solución pasa por algo tan simple como no sacar rápidamente la cámara de la bolsa cuando entremos en un sitio más cálido. Dependiendo del contraste de temperatura, es aconsejable mantener protegidos cuerpo y lentes de una a dos horas: la temperatura irá equilibrándose suavemente en el interior de la bolsa. Si tenemos mucha impaciencia por ver nuestras fotos, lo más sencillo es extraer la tarjeta de memoria antes de llegar a casa.

 

Si estos altibajos de temperatura se producen en un vehículo, lo mejor es minimizar el peligro dejando nuestro equipo en la zona menos aclimatada: en el maletero.