Evalúa mejor tus fotos, usa el histograma (Parte II)

Jon Díez Supat Lecciones de fotografía 2 Comments

Hace unas semanas os empezábamos a mostrar los primeros entresijos del histograma, una herramienta que nos permite analizar con precisión la iluminación de nuestras capturas. Hoy vamos a profundizar un poco más en la comprensión de este gráfico a través de unos ejemplos.

Histograma de distribución uniforme

 

Esta gráfica se toma de manera érronea como el arquetipo de histograma correcto: las barras que representan los niveles de luminosidad están uniformemente distribuidas a lo largo y ancho del eje. Podemos advertir las sombras oscuras del vehículo, que quedan representados en el tercio izquierdo del histograma, en el primer montículo de barras. El pico no toca el extremo izquierdo por lo que deducimos que las sombras tienen matices tonales adecuados y hay una cantidad mínima de negros absolutos. En el lado derecho, se ve la representación de las luces altas en el montículo de color rojo de la gráfica, que indica una buena gama de tonos claros rojizos  observable en la carrocería de los camiones. No hay abarrotamiento de barras en el extremo derecho, lo que nos señala que no hay luces quemadas. En medio de la gráfica se ve una distribución regular de luminosidad, sin que haya ninguna predominancia brusca.

¿Es este el tipo de histograma hacia el que debemos tender? y no.

¿En qué casos sí? Este es el histograma correcto para una iluminación normal, en un día normal y de una foto sin pretensiones de hacer algo con la luz que salga “fuera de la norma”. Si nuestra captura entra dentro de esta categoría, tendremos que equilibrar la gráfica para que no haya luces quemadas, que los tonos oscuros estén realmente oscuros… esto es, que no haya picos pegados a ninguno de los extremos (lo aprendimos en la primera entrega de este artículo) ni que haya zonas de luminosidad vacías (lo veremos en el siguiente ejemplo).

Pero, ¿por qué no vale este modelo de gráfica para todas las fotos? Por que no podemos ni queremos pretender que todas nuestras fotografías entren dentro de un estándar de iluminación. Cada captura la realizamos con diferentes atmósferas, con una intención expresiva concreta. Habrá fotografías en la que nos negros absolutos sean deseables y otras en las que apenas haya barras acumulándose en el tercio de los tonos oscuros. Y según sea nuestro criterio estético, tendrán histogramas nada uniformes pero perfectamente correctos.

 

Fotografía con tonos apagados

Fotografía con tonos apagados a la izquierda. Curva corregida a la derecha: las luces altas hacen acto de presencia.

En la primera fotografía de este ejemplo nos encontramos con una exposición que, en la pantalla, nos puede parecer adecuada. Sin embargo, un vistazo en el histograma nos revela que no hay barras en una buena parte de la sección de luces altas, a la derecha de la gráfica. Esto nos indica que los blancos de la fotografía están apagados y que no se muestran con toda su luminosidad, lo cual nos parece deseable en el ejemplo mostrado.

Con unos pequeños ajustes, conseguiremos unas nubes en todo su esplendor, como se ve en la segunda fotografía. Si estamos atentos al histograma en la cámara, muchas veces podremos mejorar la situación simplemente subiendo la exposición. En otras ocasiones, podemos exprimir mucho más la expresividad si realizamos un poco de edición en el postproceso con Lightroom, Photoshop u otro programa que usemos. Aquí hemos jugado con las curvas y hemos subido el valor de las luces altas, lo que consigue un mayor brillo de los tonos más iluminados sin tocar el resto de la foto.

 

Fotografía muy contrastada: contraluz

En esta fotografía nos encontramos con un histograma extremo, muy diferente al ejemplo de histograma de distribución uniforme. Observamos dos picos en la gráfica, cada cual en un lado opuesto, lo que nos indica que un contraste muy marcado: por un lado hay una zona con tonos muy oscuros y negros absolutos y por otro hay una zona de luces altas con blancos puros. Lo que en  algunas ocasiones se presentan como errores a corregir, aquí lo tomamos como una exposición correctísima. Debido a que no puede adivinar nuestras intenciones expresivas, la cámara tenderá a “normalizar” la exposición, equilibrar la gráfica y a mostrar detalles en las zonas más oscuras o más iluminadas, por lo que tendremos que echar mano de los controles manuales o semiautomáticos, o bien jugar posteriormente con los niveles de contraste de nuestro programa de revelado favorito.

Fotografía poco contrastada

En el último de los ejemplos de hoy. Al contrario que en el ejemplo anterior, las barras del histograma se agolpan en la mitad central, lo que significa que no hay apenas contraste tonal: ni zonas muy oscuras ni muy iluminadas. En muchas ocasiones esta gráfica  es evidencia de una fotografía deficiente, de tonos  blandos y sin gancho. Pero en el caso de fotografías con atmósferas brumosas, aumentar el contraste para expandir la gráfica hacia los extremos del eje no hace sino estropear su delicada expresividad.

Continuaremos hablando del histograma próximamente para mostrar más ejemplos y para explicar como podemos usar la gráfica a nuestro favor con objeto de reducir al máximo el ruido digital de nuestras fotografías.

Artículo anterior: Evalúa mejor tus fotos, usa el histograma (Parte I)