Usos básicos del flash. Evitar el flash integrado de la cámara.

Jon Díez Supat Lecciones de fotografía 2 Comments

Es un consejo que no nos cansaremos de repetir: si quieres sacar unas fotografías que marquen la diferencia con la habitual instantánea del tipo “apunta y dispara” capturada por el teléfono móvil o compactilla de turno, intenta no usar el flash integrado de tu cámara réflex. Aunque hace no mucho os comentábamos por aquí  su utilidad para “matar la sombra” de los retratos a contraluz, el flash integrado sirve sobre todo para cuando el instante fotografiado en sí tiene mucho más valor que cualquier técnica o consideración sobre la iluminación. Momentos en los que la rapidez, la espontaneidad y la seguridad que ofrece este pequeño destello de luz es lo más importante.

Para el resto de situaciones, nos encontramos con que la luz del flash integrado tiene una potencia limitada y que la iluminación que ofrece es demasiado plana y aburrida. Y si no, mira la siguiente foto tomada en interior:

Fotografía con flash integrado en la cámara

Compárala con la siguiente:

Fotografía con flash rebotado en el techo

¿Cuál es la diferencia? Que en la segunda toma se usa un flash externo  acoplado en la zapata de la cámara, y que su cabezal se ha orientado al techo para que su superficie actúe de difusor del destello, dando como resultado una luz suave y agradable. Una característica importante de esta iluminación es que es direccional, esto es, su ángulo de incidencia puede ser manipulado para que dibuje sombras difusas sobre nuestros modelos, tal como se ve en el ejemplo.

Yongnuo YN560: un ejemplo de flash potente, barato y de cabeza giratoria.

El flash integrado en la cámara , como se puede apreciar en la primera imagen, no dibuja sombras sino que aplana los rostros: su iluminación se aplica en el mismo ángulo que el de la lente. Por otra parte, los brillos bruscos en el pelo de la modelo indican que la luz es dura y desprovista de difuminación. Lo cual puede aumentar la nitidez y el contraste, pero no es la clase de sutileza que podemos buscar en una fotografía como la de este retrato.

Hay multitud de modelos de flashes, algunos de tecnología muy avanzada y provistos de gran cantidad de automatismos y opciones para modelar la luz a nuestro antojo, con precios que pueden rondar de uno a varios cientos de euros.  Pero también podemos encontrar modelos manuales que, con un poco de práctica, pueden dar resultados igualmente excepcionales por menos de 40 euros.

Los próximos días seguiremos hablando de estos modelos básicos de flashes y de más técnicas fundamentales de iluminación ¡No os lo perdáis!

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    La verdad es que se nota bastante la diferencia, yo lamentablemente no tengo flash externo en mi Canon, pero bueno, ya lo tendré algún día ^^